miércoles, 19 de agosto de 2009

Ajarit Hamayim (Días postreros) (1)

Por Ya'akov Ben Tzión
mesheret LE ELOHIM

¿Recuerdas cómo hacías para lograr que tu hijo se comiera todo lo que había en su plato? En ocasiones te ponías a platicarle, a contarle alguna historia, otras , hacías juegos como el de mover la cuchara como un avión en el aire, que iba a aterrizar justo en su boca, él cooperaba, sonreía por el juego y comía con gusto hasta que se aburría de la rutina o se daba cuenta de tu verdadero propósito. Una forma estimulante era jugar a hacer competencias de quién era capaz de terminar de comer primero la sopa, contabas hasta tres, y…¡Arrancan!, tú fingías comer más deprisa cuando en la realidad masticabas más lentamente para darle tiempo a tu hijo de morder, masticar y deglutir. Tres acciones que le llevan más tiempo a un inexperto competidor de solamente cuatro años de edad. Finalmente, él ganaba (y tú te salías con la tuya). Pero en otras ocasiones, no quedaba más que la amenaza del cinturón colgando de tu cuello y la sentencia "irrevocable" de darle con el cuero en las nalgas si no te obedecía. Dabas gritos, hacías gestos de enojo y hacías sonar el cinto de piel sacudiéndolo con fuerza por sus caras internas. Recurriste en ocasiones al castigo, cuando el soborno del postre dejó de surtir efecto porque él demandaba antes el pilón que la comida. Probaste de todo ¿Lo recuerdas? Hasta que un día tuviste que cumplir las amenazas porque todo lo anterior te había resultado inútil. Tu hijo había decidido desafiar tu autoridad hasta que no te dejó otra salida que empinarlo sobre tus rodillas y darle dos o tres con tu palma o con el cuero. La cuestión es que en ocasiones lo hacías con energía pero sin enojo, y otras, cuando tu paciencia te la había agotado el pequeño truhán, la ira de haber tenido que dar el primer golpe te cegó, porque su necedad había sobrepasado todo límite. Y pues, ni modo, tuviste que corregirlo con toda la energía que eres capaz.
¿Te has puesto a pensar que así será con EL ETERNO, el día de la ira?

El tiempo apremia, muchos quieren aun todavía acoger al pecador y al necio que vez tras vez se le llama al arrepentimiento, con un tono de súplica, como si DIOS necesitara más al pecador que éste a DIOS. Cierto, YESHÚA no vino al mundo para condenar al mundo, sino para que este fuera salvo. Pero, ¿no le fue también dicho a los discípulos que en la ciudad donde entraren y el mensaje de paz fuera rechazado aún el polvo del lugar se sacudieran al salir de él? Ya sé que la cita no es textual pero el mesaje está guardado. El hacha está puesta; ¿tu árbol será cortado? o quedará en pie para el día que regrese ADONEINU (Nuestro Señor). Recuerdas que YESHÚA maldijo a la higuera porque no halló fruto en ella?
AMAD@: el deseo de mi corazón es que YESHÚA halle tu árbol (y el mío) lleno de fruto, y nuestras lámparas tengan suficiente aceite cuando anuncien que el Novio ha llegado. Pero no quiere decir esto, que podemos irnos a dormir como las cinco vírgenes que no tuvieron suficiente aceite en sus lámparas.
YAHWEH ES FIEL, pero nosotros debemos ser obedientes y mansos a Su voluntad.

SHALOM ALEIJEM

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