martes, 5 de enero de 2016

El Polémico tema de El Diezmo Segunda Parte

Por Carlos Herrera (Ya'aqov Ben Tzyion)
Recapitulando de la primera parte de este tema, podemos considerar:
  1. Las primeras menciones de la palabra diezmo son anteriores a la entrega de la Torah, y su importancia estriba en que nos indican que por principio el diezmo debe ser una señal de la gratitud del creyente, en reconocimiento que todo logro y favor procede de El Dios Eterno.
  2. Que en la Torah (Levítico 27, y Deuteronomio 14 se encuentra definido y reglamentado cómo diezmar.
  3. Si un creyente en Jesús afirma que la Torah quedó sin efecto, por consecuencia el diezmo que forma parte de la Torah debería estar sin efecto para el creyente en Jesús. Pues si como afirman ellos, Jesús dejó sin efecto la Ley, obviamente todos los preceptos, decretos y mandamientos de esta carecen de sentido para ellos.
  4. Por consecuencia, toda solicitud de diezmo por parte de las congregaciones Cristianas, serían un contrasentido.

Ahora bien, al margen de las controversias respecto de la vigencia de la Torah, los preceptos y prescripciones del diezmo, llevan el principio moral de evitar que el hombre de fe, sea un tacaño egoísta. Por lo que se refiere a qué se diezmaba, eran productos agrícolas y ganados. Se especifica cuándo diezmar y dónde, y se consigna que en caso de tener que caminar una distancia larga, el producto del diezmo podía ser vendido para luego poder comprar con ese mismo dinero lo que habría de ser presentado. Se deja en claro quienes son los beneficiarios del diezmo. Y por último, está la petición de parte de Dio, de no olvidar al levita, por la sencilla razón que la tribu de Leví no recibió tierras para cultivo ni para criar ganados, ya que los levitas habían sido apartados para el servicio a Dio, para ocuparse de los enseres del Ohel Mo'ed (la tienda de reunión en el desierto) primero, y del servicio del Beit HaMikdash (Templo en Jerusalén), y por tanto, carecían de medios propios para sustentar sus necesidades. Pero de ninguna forma, eran los únicos beneficiarios del diezmo.

En las comunidades cristianas evangélicas, no solo se recauda el diezmo, sino también se levantan diversas contribuciones a las que se les da distintos nombres, tales como "ofrenda de amor", "ofrenda de misericordia", "ofrenda para la construcción", "ofrenda de fe", "ofrenda silenciosa" y cualquier otro nombre que pueda inventarse. Todo lo cual, podría salir del diezmo mismo, si en todo caso, el diezmo no fuera destinado en principio, para el pastor. Por supuesto que el pastor también diezma, para entregarlo a su obispo, y este a quien esté sobre él en una estructura jerárquica piramidal. Resulta obvio que en nuestros tiempos, es más sencillo levantar un diezmo en dinero que en especie, dada la actividad económica de la mayoría de las personas, así que no diré que es una desviación el diezmar en monedas o billetes. Por otra parte, es verdad que el obrero es digno de su salario. Lo que no es digno, es que el obrero recurra a exageraciones, tergiversaciones, chantaje y manipulación emocional, y todo tipo de amenazas para esquilmar al rebaño. Tampoco es lícito que el obrero haga usufructo de su labor. Esto es, que existan "obreros" de la palabra que se enriquezcan exageradamente, incurran en el exceso de adquirir aviones, automóviles de lujo, casas opulentas, vestuarios suntuarios, y tantas otras cosas como se hacen evidentes, a costas de esquilmar y desviar el diezmo. Valerse de que Dio estableció el diezmo, mientras que anulan el resto de la Torah, más allá de ser inmoral, viene a ser causa de confusión para un pueblo creyente que se hunde sin el marco de conducta moral que está asentado en la Torah, (porque esta fue anulada por Jesús), mientras que se valen de la ley del diezmo para quedárselo para su beneficio personal. Y aumentando las cargas para sufragar otras necesidades de la Iglesia, extrayéndolas bajo el término de "ofrendas".

Finalmente, han enseñado que el diezmo sigue vigente, sin enseñar tendenciosa y perversamente cual es el propósito de Dio al haber establecido el diezmo, y cómo prescribió Dio que fuera destinado.  
יעקב בן ציון



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