jueves, 30 de septiembre de 2010

Me cansé de las campañas de milagros y reuniónes de oración sanadora



Por: Apóstol Roberto Arias Fernandez

Me canse hasta el hastío saber de las infinitas campañas de milagros y reuniones de oración sanadora, de usurpadores de la gloria de Dios se roban el show soplando sobre multitudes me dejan desanimado porque se, que incitan, excitan e influencian a las personas a prestarse fanáticamente a “caer bajo el poder el Dios” se prestan a tan antibíblica acción y donde lo peor lo mas devastador de todo, es que los asistentes llegan con la intención de ver y escuchar a determinado predicador nunca a nuestro gran Señor y Salvador Jesucristo.

Me canse y no aguanto más cultos para atar demonios y vuelos en aviones para ungir y para quebrar las maldiciones que están sobre mi país y sobre el mundo, y que hasta hoy ningún resultado es palpable,, al contrario la pobreza, la corrupción, degeneración, violencia, y herejías satánicas crecen en todo nuestro ámbito social y en todo nuestro país a causa de la vida injusta de los lideres de la iglesia.

Me cansa la aburrida repetición de las teologías sin creatividad ni riqueza poética. Siento lástima de los teólogos que se contentan reproduciendo lo que otros escribieron hace siglos. Presos por los moldes de sus escuelas teológicas, no logran admitir que existe el punto de vista de Dios en la lectura de las Escrituras. Conviven con una teología prefabricada. No alcanzan a ver su pobreza porque creen que basta profundizar en el conocimiento “científico” de la Biblia, y entre comillas develarán los misterios de Dios.

Me cansan los estereotipos pentecostales. Que doloroso es observarlos: sin una nueva visitación del Espíritu Santo, buscan crear ambientes espirituales con gritos, lloros forzados y manifestaciones emocionales, pero sin Amor a las escrituras, ni al prójimo. No hay nada más desolador que un culto pentecostal con una coreografía técnica, cuidadosa y decorada, pero sin vitalidad espiritual.

Me cansa la falta de belleza artística de los evangélicos. Hace poco tiempo fui a ver un show de música evangélica, sólo para salir de allí devastado. La música era la misma repetitivas baladas, mediocre, la poesía ordinaria, y lo peor, se percibía el famoso interés comercial tras el evento.

Me canse de las preguntas que me hacen sobre la conducta cristiana y el legalismo, me cansa esa mentalidad pequeña, que no sale de las insignificancias, que no concibe un ejercicio de culto más noble; que no piensan en los grandes temas del reino.

Me canse además de igual manera la injusticia administrativa que opera dentro de muchas iglesias donde gastan miles y millones en construir edificios, colegios, emisoras de radio y hasta canales de televisión, con dinero de la misma iglesia y aun a costillas de los pobres, huérfanos y las viudas a los cuales estamos obligados a ayudar, en lugar de desperdiciar los recursos en edificios de herencia pastoral. Que gran diferencia con los ejemplos bíblicos de justicia y amor al prójimo demostrado, y practicado por los verdaderos apóstoles, donde el fin es que nadie tenga necesidad de nada.¡ Hoy eluden su responsabilidad bajo humanismos mezquinos de solo “orar” y enseñar a dar diezmos y ofrendas como mecanismo para recibir de Dios, en lugar de darle al necesitado.

Me cansa la lectura simplista que algunos sectores evangélicos hacen de la realidad; me siento triste cuando percibo que la injusticia social es presentada como una mística y satánica conspiración, y no como fruto de una construcción social perversa. No se consideran los siglos de preconceptos, ni que existe una economía perversa que opera exaltando y privilegiando injustamente a las elites desde hace siglos, aun dentro de la misma iglesia.

Me cansan los libros evangélicos traducidos a nuestro idioma, no tanto por las traducciones mal realizadas, que nada tienen que ver con nuestra realidad, ya no aguanto más libros con diez leyes o veintiún pasos para cualquier cosa. No logro entender como una iglesia tan vibrante necesita copiar los ejemplos del Norte, donde la abundancia de ignorancia es tanta que los profetas mismos anuncian el pecado de la complacencia terrenal entre los creyentes.

Me canse de ver y oír a los lideres que enseñan a las personas a menospreciar el pacto perfecto y eterno en la sangre de Jesucristo diciendo” Traiga dinero pacte con Dios y recibirá lo que siempre a querido y esperado, ¡¡Dios me lo dijo!!!, eso es una tremenda herejía anticristiana. El pacto de Sangre incorruptible de Cristo es suficiente y que no debemos pactar de nuevo con dinero corruptible. Como si el pacto en su sangre no fuera suficiente, como si la Biblia no dijera que cualesquiera que fueran las promesas en Cristo todas son si y son amen..

Me cansa tener que explicar que no todos los pastores son ambiciosos y que las iglesias no existen para enriquecer a las familias pastorales por medio de doctrinas patriarcales.

Me cansa oír a pequeños pastores expresar sus sueños de comprar terrenos y edificar edificios mal llamados “templos” como la meta y el sueño de su vida, lo cual me muestra que el concepto de éxito ministerial lo han tomado de los grandes empresarios y mal llamados ministros de éxito, y no del concepto bíblico de construir o edificar a el verdadero templo, la verdadera iglesia, la casa de Dios o cuerpo de Cristo.

Me cansé de tener que dar explicaciones todas las veces que hago cualquier negocio en nombre de la iglesia. Tengo que demostrar que nuestra iglesia no tiene ninguna deuda impaga, que no es rica y que vivimos con un presupuesto ajustado. No existe nada más extenuante que ser obligado a demostrar, a familiares y amigos no evangélicos, que aquel último escándalo del ministro de la iglesia tal que se hizo millonario, no representa a la gran mayoría de los ministros que viven dignamente y con temor de Dios.

Se que estoy cansado

Sin embargo, no permitiré que mi cansancio me vuelva cínico ni mucho menos un amargado.
Decidí luchar para no torcer, contaminar y atrofiar mi corazón.

Por eso, elijo no participar de una máquina religiosa que fabrica íconos.

• No me pelearé por los primeros lugares en las fiestas solemnes patrocinadas para gente importante.
• Jamás ofreceré mi nombre para componer la lista de famosos oradores de cualquier conferencia promotora de mercantilismo eclesiástico.
• Renuncio a querer adornar mi nombre con títulos de cualquier especie, solamente el titulo de Siervo de Jesucristo que Dios Padre me ha dado.
• No deseo ganar aplausos de auditorios famosos, diciendo a los demás lo que ellos quieren oír, si no, en conferencias donde promueva la verdad que beneficie eternamente al cuerpo de Cristo y lo dirijan a heredar el reino de Dios.
• Buscaré la convivencia de los pequeños grupos (grey), donde seguiré enseñando la palabra de Dios y extendiendo mi mano al menesteroso.
• Mi defensa será al lado de personas simples, pues quiero aprender a valorar los momentos sencillos de la vida que Jesús vivió y que por El puedo vivirlos ahora.
• Leeré más poesía bíblica para entender el alma humana, para continuar soñando que un día veremos a los llamados grandes junto con nosotros, dar su vida por los demás.
• Deseo meditar en su Palabra otras muchas veces delante de la puesta del sol, para, en silencio, agradecer a Dios por su fidelidad.
• Quiero volver cada mañana a orar en lo secreto de mi cuarto donde mi Padre esta, y tomar con sed las Escrituras, como una carta de amor de mi Padre.

Es posible que otros se encuentren tan cansados como yo.

Si ese es tu caso, te invito a cambiar de agenda; romper con las estructuras religiosas que absorben las energías y la vida que Dios Padre nos dio a través de Jesucristo; a amar las escrituras y estudiarlas con profundo entusiasmo, responsabilidad y dedicación, y volver a avivar el fuego que ardía en ti.

Te invito

A iniciar una nueva forma de hacer las cosas a ser un verdadero discípulo de Cristo.

A higienizar con el lavamiento de la palabra de Dios todas las enseñanzas inclinadas al mercantilismo y ambición.

A dar nuestra vida por los demás con buenas obras y ayuda mutua como muestra del sincero y profundo amor que fue derramado en nuestro corazón.

A capacitar al pueblo de Dios para la obra del ministerio de la reconciliación.

A edificar a la iglesia, hasta la plenitud de aquel que lo llena todo en todo.

A definir nuestro camino al Reino de Dios y herencia eterna.

Santiago 5:19
Hermanos míos, si alguno entre vosotros es engañado, desviándose de la verdad, y otro le hace volver, sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará su vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados.

Roberto Arias
Siervo de Jesucristo
Ministerios Nuevo Camino

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