martes, 6 de abril de 2010

Manada Pequeña


א "Yo soy IHVH tu Elohim, quien los sacó de la tierra de Mitzrayim, fuera de la casa de esclavitud." Shemot/Éxodo 20:2

¿Acaso los cristianos adoran un D-i-o-s distinto al Eloah de Avraham, de Itzjak, y de Ya'akov? ¿Acaso YAHSHÚA invocó por Padre a otro dios? ¿Sería posible que aun el Judaísmo ha reverenciado y adorado un Eloah distinto al que Moshé les mostró?

Estas preguntas pudieran resultar molestas e inclusive ofensivas y aun blasfemas, cuando las consideramos a la luz de las costumbres y las enseñanzas que por generaciones recibimos de nuestros padres. Pero ineludibles cuando tenemos que discernir la realidad por la simple observación de lo que es, y de lo que debiera ser. Cuando analizamos la eficiencia de nuestras acciones como individuos, y llevado al plano colectivo: de la congregación de individuos sea que la denominemos sinagoga, kehilah, yeshivah, escuela bíblica, catequesis, iglesia, secta, o denominación. Esto es; cuando tenemos que sincerarnos con nosotros mismos como individuos o como colectividad para aceptar lejos de hipocresías religiosas, la poca eficiencia de la fe -no intrínseca-, sino tal y cual la llevamos a la práctica.
Estamos acostumbrados a afirmar que el cristianismo no es una religión, sino una relación con Dios, que es posible, merced a la gracia que Jesús el Hijo de Dios ganó para nosotros por medio de su sangre derramada y su muerte en la cruz. Si expandimos este concepto a la Iglesia Católica, entonces tenemos que la obediencia a la tradición de la Santa Madre Iglesia, define nuestra fe, y al Dios que adoramos. Del lado del judaísmo, se afirma que es la reverencia al Nombre es decir HaShem; y la observación obediente a la voluntad de YHVH Elohim, al guardar la Torah, lo que define la Emunah es decir fe-confianza en YHVH Elohim, y en consecuencia al Eloah a quien damos la honra y la gloria.
En sentido terminal, la vida piadosa y consagrada a D-i-o-s que nos lleva a un cambio de vida dejando atrás nuestros malos caminos para volver nuestros pasos hacia D-i-o-s, es lo que constituye el arrepentimiento verdadero, es decir Teshuvah y la obediencia y reverencia a D-i-o-s, y la honra debida a Su Nombre. En lo personal constituye el testimonio, en lo colectivo define el impacto de la fe en la sociedad, es decir el mundo; lo que constituye extender el Reino de Los Cielos, o lo que es lo mismo; a predicar el Evangelio.
¿Pero, qué sucede en la práctica? A fuerza de ser honestos, -y con sus legítimas excepciones- vemos: vidas sin frutos, ministerios sin Poder, congregaciones superficiales, no comprometidas, que no han impactado a la sociedad, que extienden un evangelio que no redarguye de pecado, ni transforma. Sociedades vacías, pecado y perversión progresivamente en aumento. Sectas en pugna, discriminación racial y religiosa, prejuicios, segregación, y luchas por la supremacía y la hegemonía, que no hacen sino abundar en confusión que será aprovechada por las corrientes sincréticas que terminarán favoreciendo el ecumenismo que levantará al Anticristo es decir: al Anti Mashiaj.
No podemos simplemente quedarnos señalando a los transgresores, o profundizando nuestras diferencias por encima del D-i-o-s Único y Verdadero, que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, y nos ha amado de tal manera que envió a su Unigénito a hablarnos, a mostrarnos el camino de la salvación, y a rescatarnos. Sin embargo, para oír su voz, y para que nuestros ojos sean abiertos para revelación, es necesario que dejemos toda anatema, toda forma de idolatría pagana, y toda enseñanza mentirosa; para lo cual, es necesario abandonar toda tradición engañosa.
Sabemos que el diablo es el padre de todas las mentiras, es astuto, y un experto en el encubrimiento, en el engaño, en la suplantación, en la seducción, y en la persuasión. Lo más simple para resistirlo, es ceñirse a obedecer la voluntad de YHVH, es decir: IAHWEH. Pero, cuando aun la Palabra Inspirada, es decir los Ketuvim Kadoshim (escritos sagrados) refiriéndonos al Tanaj y al Brit Jadashah, esto es: Antiguo y del Nuevo Testamento; han sido manipulados o malinterpretados con tal de “justificar” una postura teológica, o una “enseñanza” o “interpretación”, trasgrediendo la Escritura donde dice: “no añadirás, ni quitarás…” Deut: 12:32; Rev. 22:18-19; no tenemos otro recurso para conocer la Emet/verdad, que escudriñar profundamente en su búsqueda, sabiéndonos sobreponer a las desagradables y desconcertantes sorpresas que hallaremos en la pesquisa, en la medida que hemos puesto nuestra confianza en la Roca de nuestra salvación.
La estrategia a seguir es desenmascarar al diablo (engañador), y conocer los engaños de HaSatán (el adversario) acusador nuestro; desentrañando sus astucias, con una mente clara, objetiva, libre de prejuicios, que se resista a negar las evidencias, por no abandonar sus arquetipos, a costa de pasar por encima de nuestra natural renuencia a abandonar, lo que erróneamente nos fue enseñado y aprendimos, atreviéndonos a enarbolar la Verdad/Emet apegada en todo, a lo que fue establecido por YAHWEH (YHVH), sin anteponer lo que los hombres y la religión estableció; dejando atrás toda práctica pagana, es decir: anatema y abominación a YHVH. Así, quienes estemos de acuerdo, podremos caminar en libertad y unidad de Ruáj, (es decir de e-s-p-í-r-i-t-u) , predicar el verdadero Evangelio, y vivir vidas de testimonio que exalten El Nombre/HaShem, de YAHVEH Elohim, y de nuestro Marán YAHSHÚA nuestro Mashiaj.
Seamos parte de la manada pequeña que espera a su Señor/Adonay, el pueblo que llevará la Emet/Verdad, a las naciones.
Shalom Aleijem (paz a todos vosotros)

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